La Emprendeduria Social y las Empresas Familiares

Empresa FamiliarEn un informe de Accenture (2012)(1) explicaba que sólo en Estados Unidos la transferencia de riqueza de la generación del “baby boom” a sus herederos, la llamada “generación del milenio”, será de más de $30 billones. Durante los próximos 30‐40 años el traspaso de capital entre generaciones será más grande que el que la generación del “baby boom” recibió de sus familias, llegando a un pico entre 2031 y 2045. Mucho se ha escrito sobre los “millenials”, los que nacieron entre principio de los ochenta y principio de siglo XXI. En un estudio reciente del World Economic Forum (2013)(2) dónde se entrevistaron a 5.000 “millenials” de 18 países, el 36% de los que contestaron pusieron en primer lugar que “mejorar la sociedad” es la prioridad número uno de la empresa. En segundo lugar, estaba “generar beneficios” (35% de la muestra) y a continuación “innovar” (33% de la muestra).

Naturalmente en esta entrega de capitales también está incluida la transmisión de muchas empresas familiares. Un reto muy complejo que ya ha sido tratado anteriormente desde estas páginas. En esta breve reflexión nos gustaría añadir algunas pinceladas desde una perspectiva muy cercana a la realidad de las empresas familiares: las empresas sociales y la inversión de impacto social.

No vamos hablar aquí de filantropía y/o de fundaciones familiares, sino de las empresas sociales que comparten muchas características de las empresas familiares. Por qué la creación de cualquier empresa, del tipo que sea, tiene mucho de “social”. Y, hay que revindicar en voz alta que los emprendedores contribuyen a crear riqueza para la sociedad: facilitan la creación de nuevos puestos de trabajo, innovan, nos ofrecen productos y servicios necesarios, pagan impuestos, etc. Ahora bien, la diferencia es que en las llamadas “empresas sociales” los emprendedores que las han creado buscan por encima de todo, consumar un impacto social muy definido. En el acto de creación comparten muchos aspectos con los emprendedores de las empresas ordinarias, pero difieren en su misión fundamental. El motor de la creación de una empresa social es el impacto social, no la aventura empresarial. Para un emprendedor, la proposición de valor parte de servir en mercados que puedan comprar un producto o servicio determinado, y esta proposición está diseñada para obtener un beneficio para la persona emprendedora y sus inversores. En cambio, un emprendedor social tiene una proposición de valor relacionada con la creación de una transformación positiva en parte de la sociedad o en la sociedad en su conjunto.

Explicada la principal diferencia no podemos ignorar que la gran mayoría de empresas sociales son pequeñas y medianas empresas, con los mismos retos y dificultades que cualquier empresa. Y es aquí donde queremos compartir una primera idea: los miembros de las empresas familiares pueden explorar la posibilidad de acercar a las nuevas generaciones de la familia al mundo de la empresa a través de estas empresas sociales. Una empresa social al estar menos profesionalizada consiente muchas veces que se aproximen personas externas. Pudiendo permitir que los jóvenes de las empresas familiares entiendan más fácilmente los mecanismos de cualquier empresa de una forma más amigable. Y, al mismo tiempo, les puede ayudar a desarrollar su espíritu emprendedor. Y, lo que es más atractivo es que está colaboración puede ser muy interesante para ambas partes. Pensemos por ejemplo que este/a joven empresario/a en el futuro podría hacer que su empresa fuera cliente de la empresa social, o por qué no, desarrollaran productos y/o servicios conjuntamente.

La segunda idea en esta búsqueda de sinergias entre empresas sociales y la nueva generación de las empresas familiares nos lleva hablar de los Consejos de Administración. Sentarse en Consejos de Dirección, Patronatos, Juntas Directivas, etc. de empresas sociales, quizás en empresas que operen en sectores cercanos a la empresa familiar, puede resultar también en un aprendizaje muy rico en ambas direcciones. Seguramente, no siempre estos jóvenes van a trabajar en la empresa familiar, pero si se van a sentar en un Consejo de Administración de la empresa, o en un Consejo de Familia. Haber pasado por el Consejo de una empresa social les puede ayudar mucho en su formación, y en la forma de entender el negocio y su contribución a la empresa y a la sociedad. Y, viceversa, lo que estos jóvenes pueden aportar
a estos consejos es una visión rica y diferentes a la que la empresa social está acostumbrada.

La tercera y última idea tiene que ver con la inversión de impacto social. La inversión de impacto es una inversión diferente de la inversión socialmente responsable, o “ética”. La inversión de impacto se hace en empresas sociales que a través del mercado van ayudar a personas y colectivos con dificultades, o a mejorar el medio ambiente, o la educación, o la movilidad, etc. y con unos indicadores medibles y de impacto muy concretos. Esta inversión permite situarse a los inversores en una posición de un directivo de una start‐up o en una empresa que desea crecer, y tomar decisiones, arriesgarse, equivocarse… Aquí los futuros miembros de las empresas familiares pueden desarrollar muchos aprendizajes. Aunque sin ninguna duda este instrumento exige mucha disciplina y responsabilidad. Ahora bien, al mismo tiempo puede ayudar a los jóvenes de las empresas familiares a desarrollar motivaciones extras para hacer empresa, motivaciones más humanísticas, alejadas a veces de la forma tradicional de hacer empresa.

En síntesis, la empresa familiar y sobre todo los jóvenes de las empresas familiares pueden encontrar en las empresas sociales y en la inversión de impacto social, un instrumento de formación y aprendizaje diferente al tradicional. Un instrumento retador pero al mismo tiempo que puede permitir un
enriquecimiento mutuo entre empresa familiar y empresa social.

Alfred Vernis, profesor del Departamento de Estrategia y Dirección General de ESADE. Director de
Momentum Project: www.momentum‐project.org

Artículo aparecido en el ESADE Familiy Business Newsletter (Febrero 2015)

(1) The “Greater” Wealth Transfer. Capitalizing on the Intergenerational Shift in Wealth (Accenture, 2012).
http://www.accenture.com/SiteCollectionDocuments/PDF/Accenture‐CM‐AWAMS‐Wealth‐Transfer‐Final‐June2012‐Web‐Version.pdf

(2) From the Margins to the Mainstream. (World Economic Forum, 2013).
http://www3.weforum.org/docs/WEF_II_FromMarginsMainstream_Report_2013.pdf

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