Inversiones con alma. 

Xavier Pont, Consejero Borges y Cofundador Ship2B

Como consejero del Grupo Borges, una de les empresas familiares referentes en el sector de alimentación, y como cofundador de la Fundación Ship2B, una aceleradora de emprendedores sociales, me atrevo a señalar la gran oportunidad que la inversión de impacto representa para las empresas familiares o para las familias empresarias, según se mire. La inversión de impacto supone invertir en empresas que generan una doble rentabilidad: económico‐financiera y retorno en clave de impacto social. Para una family office es especialmente interesante este tipo de proyectos porqué pueden aportar rentabilidades muchas veces equivalentes a las del mercado y, al mismo tiempo, invierten en proyectos con alma que generan un retorno social. Además, al ser empresas, y a diferencia de las ONG, las familias pueden identificarse y aportar su experiencia como líderes de empresas exitosas. Las family offices, a diferencia de los fondos, suelen construirse con dos grandes estructuras: una más patrimonial que invierte en proyectos buscando la máxima rentabilidad y el mínimo riesgo, y una más social, que actua como repartidora de recursos entre diferentes causas sociales. Esta última parte genera a menudo insatisfacción ya que los proyectos qué apoyan suelen ser proyectos poco profesionalizados y muy dependientes de la ayuda externa. La inversión de impacto es una buena alternativa que permiten compaginar profesionalidad y autosostenibilidad de las iniciativas y, al mismo tiempo, impacto y transformación social.

Artículo aparecido en el ESADE Familiy Business Newsletter (Febrero 2015)

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